chapter 1 - i WOULD change a thing.
sábado, 24 de julio de 2010 /12:51:00
*Cada día me arrepentía aún más. ¿Cómo pude haberle propuesto matrimonio a alguien a quien apenas tenía aprecio? Lo peor era que si no lo hacia le iba a destrozar su vida. A la boda le quedaban solamente dos semanas de preparativo y no sabía como hablar.
Jessica era hija de un amigo de la infancia de mi padre. Se encontraron hace un año, y que mejor idea de presentar a ambos hijos solteros. Fue como una obligación salir con ella, que me gustase un tiempo y que luego me aburriera. Mi madre realmente la apreciaba, desde que la conoció sintió que era para mi. Entonces, esto mas o menos es para ver a mis padres felices. Como nunca hice de adolescente, les di disgustos, les hice pasar un mal tiempo, cosas de joven adulto. Quería verlos felices por mi alguna vez en la vida.
— Joe, cariño, ¿Dónde estás? Estoy en la puerta de el salón.
— En cinco minutos estaré ahí, Jessica. Entra si quieres. — mi respuesta fue descortés lo sé. Pero esto del casamiento me volvía loco.
— Te esperaré — cortó al instante. Notó mi tono de voz y cada vez que sucedía se ofendía un poco. Al llegar, entramos. Jessica al ver todo se emocionó, creía que estaba hermoso y era realmente lo que había soñado. Yo solamente sonreía y asentía a las cosas que nos comentaba la ayudante que Jessica había contratado para la organización.
— Joe, ¿Qué opinas, cariño? No has hablado. — Jessica me abrazó por la cintura fuertemente.
— Eh, esta bonito — sonreí y la ayudante siguió su camino hasta el final del salón. Jessica acercó su rostro hasta rozar mis labios.
— ¿Qué sucede hoy? — preguntó mientras se separaba de mi.
— Estoy pensativo, no me tomes en cuenta.
— Te tomaré en cuenta lo que sea necesario, quiero verte feliz. — tomó de mis manos — acaso estás…asustado? — sonrió.
— No…no es eso. No sé que es. Creo que desperté con el pie izquierdo.
— Bueno, comienza a despertar con el derecho. A ver si en vez de decir si, respondes con un no.
— De acuerdo, Jess. Relajate saldrá todo bien — besé su mejilla y caminé hasta la salida — Debo irme. Tengo que ensayar con la banda. — corrí de nuevo al auto y salí disparado hacia allí. El tiempo volaba y tenía que llegar al ensayo temprano o Nick me mataría. Odia la impuntalidad y yo soy eso.
El llegar diez minutos tarde lo puso de los pelos, prácticamente. Estaban todos allí.
— Joe, debes llegar temprano. Tenemos miles de cosas que hacer.
— Yo también hermano, debo casarme! Tú sabes que es insoportable con este tema.
— Lo sé, lo sé. — desde lejos Kevin aportó un comentario.
— No te estaba hablando a ti, Kev.
— Lo sé, lo sé. — rio por lo bajo mientras afinaba su guitarra.
— Joe, no sé si Kevin recordó decirtelo, pero tenemos a la chica que cantará con nosotros.
— ¿Eligieron sin mi? — me quejé — ¡No se puede trabajar así!
— Vamos Joe, yo sé que si tú elegias, ibas a ir por la que te pareciera más linda. Pues, aquí casualmente elegimos por la que tenga mejor voz. Ella llegará en cualquier momento.
— Ah y ella puede llegar tarde. ¿Porqué yo no?
— Preguntas mucho hoy, Joe — sonó el timbre — debe ser ella. — Nick desapareció una vez que se encaminó en llegar a la puerta de entrada. Luego de unos minutos, escuché pasos de tacos. Tomé unas partituras que encontré tiradas por ahí y me concentré en leerlas.
— Eh, Joe, ella es Demi, la nueva cantante. — estaba de espalda y al escuchar ese nombre me estremecí. Giré completamente y la vi. Allí estaba. ¡Demi! No podía ni creerlo. La última vez que la había visto fue hace como 10 años. Wow, que cambiada. Usaba tacos, tenía el pelo negro, y se veía realmente preciosa.
— ¿Joe? ¡No puede ser! ¿Me recuerdas? — rio al ver mi expresión.
— Como olvidarte, pero no reconocerte. Estás muy cambiada.
— Tú también, la última vez que te vi tenías un corte taza. — rei a su comentario y la analizé detalle por detalle. Estaba hermosa. Recordé nuestros años juntos en la primaria…el haber olvidado su cara y recordarla al verla, el no haber olvidado su nombre.
— Bueno, tú usabas lentes y tenías otro color de pelo. — esbozó una pequeña pero dulce sonrisa.
— Si, espero lucir bien. —
— Luces muy bien, creeme — sus mejillas se acoloraron un poco y la incomodidad fue un tema que llegó para quedarse.
— Gracias. Tú también luces bien.